La llovizna caía ligera, pero constante, sobre el frontis del Museo de Historia Natural e Histórico de San Antonio. Vecinos, autoridades locales y miembros de las Fuerzas Armadas se reunieron este sábado para conmemorar a los veteranos de la Guerra del Pacífico (1879–1884), un conflicto que definió no solo la soberanía chilena, sino también la identidad de toda una generación.
La Agrupación Histórica Guerra del Pacífico San Antonio, junto a la Municipalidad de San Antonio, organizó la ceremonia, que se prolongó por aproximadamente una hora y combinó discursos, saludos protocolares, intervenciones de religiosos y una obra teatral que reconstruyó la vida de los soldados en los desiertos y costas del norte.
Los asistentes se alinearon frente al monumento que recuerda a los veteranos del 79, donde una placa evoca su vínculo con la ciudad. Cada gesto, desde un saludo militar hasta el silencio respetuoso de los vecinos, tuvo un peso simbólico. La emoción estuvo en los detalles: miradas fijas en la placa, manos que sostenían fotografías de familiares y la atención de niños y jóvenes que escuchaban la historia sin pronunciar palabra, absorbidos por la solemnidad del momento.
El alcalde de San Antonio, Omar Vera Castro, recordó que la ceremonia no fue solo un acto de evocación histórica, sino también un puente entre generaciones. “Recordar a los veteranos no es un acto de nostalgia. Es comprender quiénes somos y reconocer el precio de la libertad”, afirmó. Sus palabras resonaron en el humedecido frontis, mezclándose con los aplausos y los murmullos del público.
Por su parte, Luis Pizón Meléndez, presidente de la Agrupación Histórica, agradeció la participación de la comunidad y de las instituciones militares. Subrayó que mantener viva la memoria de los veteranos permite reconstruir la identidad local y honrar el sacrificio de quienes defendieron a Chile. “Cada acto de memoria nos permite reconstruir nuestra identidad y mantener presente el sacrificio de quienes defendieron a Chile”, señaló.
El momento más intenso de la jornada llegó con la obra teatral, que dramatizó fragmentos de la vida de los soldados: sus marchas interminables, los campamentos en el desierto y la tensión de las batallas. Los actores transportaron al público a un pasado lejano, convertido en experiencia inmediata. Cada aplauso y cada silencio compartido reforzaron la sensación de cercanía con la historia, haciendo que el sacrificio y la humanidad de los veteranos se percibieran con fuerza tangible.
La jornada concluyó con discursos de autoridades, palabras de religiosos y saludos protocolares, generando un ambiente solemne y cargado de respeto. Entre los gestos que quedaron grabados estuvieron la atención de los vecinos, la reverencia de los militares y el silencio reflexivo de los jóvenes, conformando un hilo que conecta pasado y presente y mantiene viva la memoria de la comunidad sanantonina.