El hecho fue advertido por el equipo educativo cuando, al regresar al recinto, constataron los daños ocasionados y las consecuencias que estos tendrían para el funcionamiento de la escuela.
La falta de suministro de agua impidió desarrollar las actividades con normalidad, haciendo necesaria la suspensión de las clases mientras se realizan las reparaciones correspondientes.
El director del establecimiento, Jorge Acevedo Bravo, lamentó lo ocurrido y explicó que el robo no solo representa un perjuicio material, sino que también afecta directamente el desarrollo de la jornada escolar y las condiciones necesarias para recibir a los estudiantes. “Se robaron una gran cantidad de cañerías de cobre, lo cual termina afectando el suministro y nos imposibilita poder realizar nuestras actividades con normalidad”, señaló, agregando que esta situación obligó a suspender las clases a la espera de solucionar los daños.
Las consecuencias de este delito van más allá de las pérdidas materiales, pues comprometen el funcionamiento cotidiano de una comunidad educativa que necesita contar con espacios habilitados, servicios básicos operativos y condiciones adecuadas para el aprendizaje.
A ello se suma la interrupción de las clases y de la entrega regular de alimentación a los estudiantes, prestaciones que forman parte fundamental de la rutina escolar.
Frente a esta situación, Acevedo Bravo entregó un mensaje de tranquilidad a las familias, asegurando que el equipo del establecimiento junto a DAEM San Antonio ya se encuentra trabajando para resolver los inconvenientes y permitir el regreso de los alumnos lo antes posible.
Finalmente, se informó que en los próximos días, los esfuerzos estarán concentrados en concretar las reparaciones, recuperar el funcionamiento de las instalaciones afectadas y normalizar las clases a la brevedad, de manera que los estudiantes puedan regresar a sus aulas y continuar con su proceso educativo.